La Provincia
Domingo 29 de Noviembre de 2015

¿A la casa?

Alfredo Hoffman/De la Redacción de UNO
ahoffman@uno.com.ar


—Con Blanquita nos vamos a casa... Bueno, a nuestras respectivas casas, no a una sola.

El público, trabajadores del Hospital de la Baxada, funcionarios, militantes y vecinos, festejaron el chascarrillo del vicegobernador José Cáceres. Del otro lado de la videoconferencia miraba y escuchaba la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Cáceres hacía referencia a que tanto él como la intendenta Blanca Osuna terminarán sus mandatos el 10 de diciembre y no tendrán cargos electivos por haber perdido como candidatos en los últimos comicios. Más allá de la ocurrencia, el vice reaccionó rápido y terminó la frase en otro sentido:

—... a militar, a estar en la trinchera.

Es que en una fuerza política como el peronismo, siempre con vocación de poder, transmitir el mensaje de “volverse a la casa” es pecado original. Pero el final de la frase también dispara una pregunta: ¿cómo debe ser esa militancia? O dos: ¿Cuáles deben ser esas trincheras?

En estos momentos, en el interior de las agrupaciones que conforman el Frente para la Victoria o son sus aliadas hay numerosas incertidumbres y otras tantas respuestas posibles a ambas preguntas. Lo que no hay, claro está, es el inmovilismo de encerrarse en la intimidad del hogar. El debate está en marcha.

El viernes, día feriado, una gran cantidad de militantes de distintas localidades de Entre Ríos se reunieron en el plenario provincial de la Corriente Peronista Descamisados, una de las agrupaciones que avanzaron en su desarrollo territorial al calor de la revalorización de la práctica y la mística políticas. Eran muchos jóvenes, pero también muchos mayores de 30. Había muchos estudiantes, pero también trabajadores y profesionales. Había muchos encuadrados, pero también miembros de organizaciones no partidarias y alguno que otro sin militancia en un ámbito determinado. El debate giró básicamente en torno a esas preguntas y al análisis de las razones de la derrota ante los candidatos de Cambiemos en el balotaje presidencial y en un abanico de ciudades entrerrianas. Buena dosis de autocrítica y reafirmación del compromiso con los principios de peronismo y con los avances sociales logrados en 12 años de kirchnerismo. Mientras la militancia se organiza, la dirigencia que será oposición en menos de dos semanas debe dar señales de actuar en el mismo sentido. La dirigencia debe organizar no la resistencia –entendida como resignación– sino el desarrollo de una oposición seria que permita proteger conquistas que fueron el resultado de luchas de muchos años, a la vez que evitar que las ansias por volver al poder tengan como consecuencia la posibilidad de algo parecido a una crisis institucional que siempre tiene graves consecuencias sociales.

Entre las principales responsabilidades de los dirigentes identificados con el kirchnerismo, a ojos de este cronista, estará mantener la coherencia con los ejes de buena parte de las políticas que llevaron al FpV a ser la opción elegida tres veces en las urnas y a perder la Presidencia, después de 12 años de gobierno, por apenas 2,8%. Esos ejes son, entre otros, la distribución del ingreso, el crecimiento con inclusión, la ampliación de derechos, el Estado presente. Para decirlo sin rodeos: que un cambio de clima de época, una oleada neoliberal, una restauración conservadora, no vuelva a llevarse puesto al principal partido de masas de los últimos 70 años, donde ya fueron posibles el lopezrreguismo y el menemismo, la burocracia sindical y traiciones reiteradas. En ese sentido, genera expectativa cómo se desenvolverá el gobierno provincial de Gustavo Bordet, con sus relaciones necesarias con la Nación, los municipios y las otras provincias, y qué tono tendrán sus políticas. Y a la militancia le corresponderá zumbar como un tábano en la oreja.   

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