Educación
Jueves 01 de Diciembre de 2016

A golpes de puño no se levantan las calificaciones

Una docente de la escuela Nuestra Señora de Guadalupe, de barrio La Floresta de Paraná, sufrió primero el maltrato verbal por parte de un alumno que no logró aprobar los contenidos de la materia, y luego directamente un golpe de puño por parte de la madre del chico. Como consecuencia de la agresión, la docente y secretaria de la institución debió recibir atención médica. Sucedió el martes, en el penúltimo día de clases, cuando en la práctica madre e hijo ya no tenían mucho por hacer para garantizar que el chico no llegue a la instancia de diciembre con una materia desaprobada, y quienes además tuvieron todo un año de posibilidades de evitarlo, el adolescente estudiando y su madre acompañándolo en el proceso de aprendizaje.

¿Cual sería la próxima medida de emergencia? ¿Que los docentes en noviembre de cada año entreguen las calificaciones a sus alumnos con un efectivo policial presente? ¿Que se atienda las inquietudes de los padres rejas de por medio? ¿Que los maestros y profesores se tapen los oídos para no escuchar los constantes insultos y muestras de intolerancia y desapego a la autoridad por parte de algunos chicos? Educadores y padres tienen un maravilloso objetivo común, y es que los chicos crezcan y sepan defenderse en la vida, justamente brindarles herramientas. "A mí la única que me manda es mi madre", le había dicho el chico a la profesora de Matemática. Eso será en su casa. En la enseñanza tradicional el docente es la autoridad en el aula. A las constantes réplicas del chico al pedido de que se quedara callado, le siguieron azotes de puertas y malos modos.

Muchas veces son los mismos padres los que desacreditan los dichos del maestro cuando sus hijos les cuentan situaciones vividas. Como los hijos son espejos, es lógico que al día siguiente trasladen los prejuicios y una imagen deteriorada del educador, y que este se convierta en el blanco de los ataques.

Falla el sistema educativo y la sociedad, porque en definitiva volvemos a hablar de la falta de respeto y de tolerancia por el rol que el otro cumple en la sociedad. Cuando los docentes salen a la calle a protestar no lo hacen solo por salario, también piden mejoras en las condiciones edilicias de los establecimientos, elementos de trabajo, el cumplimiento de los protocolos, acompañamiento por parte del Estado y también de la sociedad.

Ser docente es una vocación que va más allá de cualquier contexto social. En los últimos años su función fue mutando y además de la enseñanza de contenidos es enorme la tarea que realizan en cuanto a contención social.

Es verdad que la escuela se complejizó, porque tenemos una sociedad compleja. No tiene que ver con el barrio en que está inmersa la escuela. Hoy la violencia está instalada en todos lados. A lo largo de esta semana hablaremos de esta mamá que agredió a una docente y trabajadora, pero lo hemos hecho sobre violencia en el fútbol, en la calle, en las redes sociales, en la televisión, en el tránsito, sobre bullying. La violencia está instalada, también la falta de diálogo, entendimiento y empatía.

Agredir a una docente, más allá de todos los entredichos, tiene que ver con patear la pelota afuera, con no hacerse cargo. La escuela y la familia deben hacer un trabajo en equipo.

No se levantan notas a golpe de puño, sino brindando el suficiente apoyo a nuestros hijos durante el año para que aprehendan los conceptos educativos y no solo para que pasen de curso.


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