La Provincia
Domingo 30 de Agosto de 2015

A cuatro años de la desaparición de “Pocho” Morales, reclamaron celeridad en la investigación

La comunidad de San Jaime de la Frontera realizó una marcha esta tarde. Caminaron desde la tómbola, en donde fue visto por última vez el agenciero, hasta la plazoleta “Por la Memoria, Verdad y Justicia”. Pidieron que la justicia y la policía “no miren a otro lado y se hagan cargo”. 

Este domingo se cumplieron cuatro años de la desaparición de Juan José “Pocho” Morales en la localidad de San Jaime de la Frontera. La comunidad de esta ciudad realizó una marcha para reclamar celeridad en la causa que investiga el paradero del agenciero.

Walter Morales, uno de los hijos de “Pocho” Morales, contó a UNO que participaron familiares, amigos e incluso el intendente de San Jaime de la Frontera, Cristian Fernández en la marcha, que partió a las 17.30 de la tómbola en donde fue visto por última vez el agenciero y terminó en la plazoleta “Por la Memoria, Verdad y Justicia”.

“Fuimos alrededor de 100 personas. El objetivo fue recordar a ir papá y expresar nuestros reclamos sobre su desaparición. Pedimos que la causa avance, que la justicia y la policía no miren a otro lado y se hagan cargo”, afirmó Walter.

En la plazoleta “Por la Memoria, Verdad y Justicia” hay dos fotografías de dos hombres desaparecidos en la localidad del norte entrerriano, una es de “Pocho” Morales y, la otra, de Sebastián Ortiz, de quien no se sabe nada desde hace cinco años. En el lugar se realizó un breve acto y se dejaron unas flores en señal de recordatorio.

“La causa que investiga la desaparición de mi papá está quieta, estancada. Nadie investiga, a nadie le interesa. No puede ser que todo esté parado”, apuntó Walter y contó que en este último tiempo recibieron la ayuda de Silvina Calveyra, titular de la asociación civil Red de Alerta de Entre Ríos, quien les pudo conseguir unos abogados. “Esperemos que nos puedan asesorar para reactivar la causa”, indicó el hijo de “Pocho” Morales.

“Queremos alguna respuesta, ya se cumplieron cuatro años de la desaparición de mi papá y la ausencia de avances en la investigación es evidente. Nadie dice nada y se hace responsable”, finalizó el hombre de 37 años.

La desaparición

El 30 de agosto de 2011, Juan José “Pocho Morales”, de 66 años, viajaba en bicicleta por las calles de San Jaime de la Frontera, un pueblo del norte de Entre Ríos, de unos 4.600 habitantes.

Ese martes, Morales estaba vendiendo la quiniela con la máquina captadora de apuestas del Iafas. Esa tarde había salido a hacer el recorrido habitual y su esposa esperaba su regreso a las 20.30, el horario de cierre de las apuestas. Sin embargo, “Pocho” nunca regresó.
 

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