Día de la Bandera
Jueves 25 de Agosto de 2016

A caballo, hace más de 20 años lleva banderas a escuelas rurales

En setiembre, Hernán Rondán Grasso va a entregar la insignia patria en otros dos establecimientos reivindicando la tradición

Hernán Rondán Grasso es maestro rural y músico. Desde hace 21 años lleva a caballo banderas que dona a escuela rurales. En estos días se prepara para entregar dos más: "Será el mes que viene: una irá a Tabossi, por acá cerca; y la otra a Las Tunas, yendo para el lado de Villaguay. Estoy esperando que los directivos nos confirmen la fecha para ir", comentó a UNO.

En cada viaje lleva además su guitarra, con la que emociona a quien lo escucha y contagia su amor por las tradiciones. Sus canciones hablan de las costumbres criollas, de historias que se tejen campo adentro y de la fraternidad de los gauchos entre otras cuestiones que reflejan las vivencias en los ámbitos rurales. Y fue su música la que lo acercó, hace más de dos décadas, hasta la ciudad de Bernal, en la provincia de Buenos Aires, donde conoció en un festival a quienes conformaban un fortín que se ocupada de llevar banderas rurales a escuelas de todo el país.

Los integrantes de esta agrupación lo sumaron a la noble tarea y al poco tiempo le enviaron una correspondencia con 15 banderas; de este modo comenzó su iniciativa solidaria.

Al poco tiempo el grupo se disolvió porque falleció quien era su presidente, pero Hernán pidió autorización para seguir llevando adelante la misión de que los establecimientos rurales reciban la insignia patria. "A partir de ahí empecé a comprar metros de tela de banderas, mi mamá las cosía, yo le pintaba los rayos correspondientes, en base a un decreto que especifica cómo debe ser la bandera, qué dimensiones debe tener y demás", contó a UNO.

Asimismo, recordó: "Siempre tuvimos caballos con amigos y surgió en una charla la idea de ir cabalgando, por la simple razón de reivindicar su imagen. Además nos propusimos trasmitir el valor cultural de la música; el valor afectivo de los amigos que siempre acompañan, ya que los verdaderos amigos es el tesoro más preciado que tenemos los seres humanos; y por supuesto el valor por nuestra patria con el símbolo máximo: la Bandera Nacional".

El primer viaje fue a una escuela rural de Durazno, en el Departamento Tala, en el mes de junio de 1995, para conmemorar el Día de la Bandera. Desde entonces, sumó kilómetros y vivencias. Lleva entregadas 359 banderas a los largo de 21 años en distintos lugares de Entre Ríos y también en la vecina provincia de Santa Fe.

En un gesto altruista, en cada destino comparte su música y el encuentro se transforma en una celebración. Al respecto, expresó: "A veces los chicos que están en escuelas rurales que no tienen la posibilidad de ir a una ciudad y ver un espectáculo o vivenciar una canción".

También señaló que cada vez que va a un establecimiento rural, pide que le entreguen una nota, para tener registrados los datos de cada uno y al dorso, de puño y letra, describe las experiencias que vivió en cada lugar y las anécdotas. "Mi idea a futuro, cuando alguna vez culmine con esto o mi cuerpo ya no de más para seguir, es hacer un libro", confió el docente, quien recordó que el amor por las tradiciones es un legado familiar: "Viene de mis tíos gringos y mis abuelos criollos. Siempre digo que visto pilchas gauchas en honor y en reconocimiento a lo que veo en el campo, a sus realidades, por amor a la naturaleza. Hoy no los tengo a mis tíos que me enseñaron esto, pero me dejaron sus valores", recalcó.


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Recorrer kilómetros


Hernán Rondán Grasso es oriundo de Maciá y vive actualmente en Paraná. Hay escuelas que visita que están más cercas y otras a cientos de kilómetros. Sin embargo, la distancia no es un obstáculo para cumplir con lo que se propuso hace 21 años.

Entre las travesías que realizó junto a sus amigos y allegados para entregar una bandera en una escuela de campo, la más extensa fue en 2003. Partieron desde Oro Verde con destino a Colonia San Ramón, cerca de Concepción del Uruguay. Eran cuatro jinetes, cada uno con dos caballos, y recorrieron unos 300 kilómetros en seis días. "Fue una fiesta hermosa", destacó.

"También hemos ido a Los Conquistadores y hasta San Jaime de la Frontera. Recorremos distancias de entre 30 y 40 kilómetros, e inclusive hasta 50 kilómetros diarios. Viajamos en lo que se dice 'la fresca', para que el caballo no sufra y tampoco nosotros. Tenemos una jornada de cuatro o cinco horas de viaje y descansamos al mediodía y toda la tarde", contó este hombre que ya está preparado para realizar sus nuevas travesías patrias.


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Hacer visibles las necesidades campo adentro


Hernán Rondán Grasso destacó que a cada lugar que va lo reciben con los brazos abiertos: "La primera cuestión que quiero remarcar es la alegría de los chicos, de los docentes y del contexto de la escuela", señaló a UNO y rememoró el momento en que le tocó entregar la bandera número 200: "Fue en una escuelita en Colonia Nueva y quería que hubiera más simbolismo patrio. No pude llevar a los granaderos porque me costaba mucho, pero llevé dos integrantes del regimiento Dragones de la Muerte y fue una gran fiesta en celeste y blanco, donde estuvieron personalidades de todo tipo, artistas, músicos. La alegría fue plena. En el campo la posibilidad de vivenciar un evento suele ser remota y uno en la medida que puede llega con la música y eso se transforma en un festejo".

"También hay algo muy importante en esto, y es hacer visibles las necesidades que hay en las escuelas rurales que están lejos de la vista de tantas personas. No tenemos ni idea de las necesidades que hay", enfatizó.

La última entrega que la insignia patria que hizo fue en octubre del año pasado, en Colonia Avigdor, a unos 122 kilómetros de Paraná. En este sitio vio llegar a una mamá en un carro y compartió su historia: "Todos los días ella ata su caballo al carro, sube a sus seis hijos, pasa por el campo de un vecino y ahí busca a cinco chicos más. Los lleva a los 11 a la escuela y los espera toda la mañana, hasta que termina la jornada de clase y regresan. Cuando llueve no pueden ir. Y en tiempos de frío saca cobijas para abrigarlos. Estamos en pleno siglo XXI y seguimos viendo estas cosas", concluyó.

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