A Fondo
Miércoles 25 de Noviembre de 2015

25/11: sin hashtag pero con el mismo reclamo

José Amado / De la Redacción de UNO
jamado@uno.com.ar


“Señor, misión cumplida”, le dijo el sargento De la Rosa al teniente Víctor Alicinio Peña Rivera, jefe del Servicio de Inteligencia Militar de República Dominicana. Acababan de ahorcar, apalear y dejar en un auto al fondo de un acantilado, para simular un accidente, a las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal. La orden la dio el dictador Rafael Trujillo, quien se había cansado de la lucha clandestina y armada de las mujeres contra el régimen. El crimen (hoy se diría triple femicidio) despertó al pueblo y al año siguiente Trujillo iba a ser asesinado. Pero aquella tarde del 25 de noviembre de 1960, hace hoy 55 años, iba a ser mucho más: la rebeldía de las hermanas Mirabal se convirtió en el símbolo de lucha de las mujeres en todo el mundo por sus derechos y, como se nombra este día, por la eliminación de la violencia contra la mujer, en todas sus formas.

En Argentina esa bandera se levanta cada vez más alto. El “Ni Una Menos” del 3 de junio fue un antes y un después en esa lucha, en una Argentina donde la violencia machista se cobra la vida de una mujer cada 30 horas. Pero cultivado por 30 años de Encuentros Nacionales de Mujeres, el de 2015 reunió en Mar del Plata a 65.000 participantes. Ni siquiera los hipócritas que se mostraron con esa consigna pudieron desviar la esencia del reclamo, que fue dirigido principalmente a las autoridades. Estas también se sacaron la foto para Facebook con el cartel, pero poco y nada hicieron al respecto, ni antes ni después.

La violencia que se observa dentro de una casa, tiene su correlato en el silencio y la inacción de los que gobiernan. Durante la campaña electoral ya nadie se acordó de la violencia de género. En el debate presidencial, más allá de la mención al pasar de Scioli, el problema estuvo ausente de análisis y propuestas. Perdón, el conductor al final pidió subir a las esposas de cada candidato y dijo “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. La ridiculez a esta altura es una ofensa grave. Los periodistas que dieron cátedras de la problemática aquella primera semana de junio, cuando tuvieron la oportunidad de entrevistar a cada candidato no les preguntaron lo que iban a hacer al respecto. Los hombres (digo varones) no se involucraron (no nos involucramos) en pensar qué podemos hacer desde el llano para empezar a curarnos, cada cual en lo que corresponda, del machismo que infecta a la sociedad.

Hasta ahora, las políticas fueron muy detrás de los acontecimientos y algunas, como el endurecimiento de las penas a femicidas y  violentos, por más justas que resulten, no buscan soluciones. Macri no parece tener en cuenta la violencia de género como una realidad alarmante. Ni siquiera como una realidad. Pero asume en un país donde las mujeres ya se pusieron de pie. No podrá volver las cosas atrás así nomás.

Hoy se volverá a escuchar el mismo grito, tal vez con menos repercusión porque los medios dominantes ponen el foco en otra lado y no tantos se prenden a un hashtag en las redes sociales. En Paraná será a las 18 en el mural pintado en calle Belgrano, entre 25 de Mayo y Urquiza. El reclamo por una Ley de Emergencia Nacional por violencia contra las mujeres, que el kirchnerismo no quiso sancionar, se le planteará con igual fuerza a Cambiemos, si quiere cambiar, y al Congreso que hasta ahora parece estar en otra cosa.
 

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